miércoles, 27 de mayo de 2009

sólotúlomereces.


Volvió a levantarse, la herida volvía a llenarle el pecho de dolor. Estupendo, parecía que nunca llegaría a acostumbrarse a esa marca que permanecía indeleble a pesar del transcurso de los días. Se echa agua en la cara, nada consigue borrar su mirada perdida, su sonrisa triste... mira a todas partes, pero ella no está. Vuelve a tirarse en la cama, no hay fuerzas para otra cosa. Pasa las horas muertas pensando y pensando, lo que le ha dicho, lo que le dirá en el proximo encuentro. Sus opciones, esperanzas, recuerdos... todo forma parte de ella. A veces cuando cierra los ojos cree reconocer su olor, se toca la mano y recuerda cuando era la mano de ella y no otra la que lo agarraba, impidiendole caer. A veces consigue odiarla, le echa la culpa de que la herida no cicatrice. Tras varios minutos entiende que el odio en ocasiones, puede ser el amor más letal de todos.

martes, 5 de mayo de 2009

Siempre detesté las cosas que se intentan ignorar. La mosca de un día de verano tomando el sol que ignoras hasta que cansada te levantas histerica persiguiendola, las lágrimas que salen de los ojos por mil y un motivos aunque lo único que te ha pasado esque tu helado favorito ya no estaba en la tienda ¿sabes de lo que te estoy hablando? Seguro que sí... tu eres experto. Y si, yo hice todo eso, y sigo haciendolo. Todos los días entreno para no sentir toda esta mierda por tí, fuera numeros de telefono o cualquier cosa que pueda haber para contactar contigo,por primera vez estoy teniendo fuerza de voluntad, por ahí lo llaman instinto de supervivencia, pero esque para mi eres un puto veneno. No, no me preocupa que llegue a sentir toda esta basura por los demás, más bien debería de preocuparme el hecho de que es probable que eso no ocurra al menos en mucho tiempo. ¿En serio era necesario todo esto? No fuiste tan idiota como el resto, no te conformaste con desaparecer. Tenías que seguir cada día, tenías que convertirte en algo indispensable para mí, tenías que atraparme como a una presa a la que tras jugar con ella te zampas de un bocao. Supongo que me dirán que otro vendrá, bien, gracias a tí, de verás espero que eso no ocurra.
Me encanta pensar en ella. Dulce, insegura, una caja de sorpresas. Su sonrisa me transmite toda la libertad que yo siempre soñé. Es mejor que un chute de nicotina, que un colacao caliente, es el punto más álgido del caos más absoluto. Me gustaría saber que sueña, que es lo que más le hace reir, me gustaría tener su misma memoria para que nunca sintiera que ni una centesima parte de ella está sola, pues yo me siento menos sola cuando la tengo a mi lado. Como un antibiotico, como un bálsamo que cura el dolor, corrige cada fallo con cada paso. Deseo cuidarla, que nada la dañe, que no tenga miedo y que desaparezca de sus ojos esa sombra de dolor concentrado. Sea lo que sea, si es a su lado siempre será la mejor de las imperfecciones.
Cuando aprendes que todo lo de atrás no es mejor que lo presente, es el único momento en el que puedes mirar al futuro. El miedo en el cajón, la ilusión en el bolsillo, la esperanza en el quit de supervivencia. En el fondo solo buscamos que despues de reir hablar y desahogar, alguien nos de amor y nos toque el pelo.Poquito a poco muy despacio. No hay que hacer promesas junto a la presentación... pero tampoco cerrar puertas a lo que nadie sabe que será.

...)

Y siguió caminando, por pura monotonía, sin pensar en donde estaba, en cuánto quedaba, en que ocurriría al llegar; necesitaba hacerlo. Mientras tanto, la lluvia incesante de la tarde le escribía en el cuerpo lágrimas que sus ojos eran incapaces de crear... cada emoción tachada, cada recuerdo evocado lleno del dolor cruel que sólo puede producir el daño que te hace una persona que quieres... a fin de cuentas, el único dolor que puede llegar hata al más frio de lo corazones.
Ella solía soñar con encontrarlo. Cada día se fijaba en algún chico de la calle y al anochecer imaginaba que él era el amor de su vida. A veces eran altos, otros bajos, rubios, morenos... pero siempre tenían que tener algo, algo que despertara en ella esa ilusión que le hacía sonreir hasta que el final de la vigilia llegaba. Si el amor durara un día sería perfecto. Sin embargo, ella lo había sufrido incontables días aunque lo hubiera disfrutado, y por mucho que el amor la destrozara, cada minuto seguía buscandolo incesante, como la lluvia que llega despues del bochorno, y esperanzada como los árboles que se resisten a abandonar a sus hojas invierno tras invierno. Pero lo que encontraba eran vanos reflejos de un sentimiento, reflejos que al acercarse se desvanecían dejándola destrozada.. Sin embargo, nada la detenía, creía en algo que superaba a todas sus lágrimas, a todos los malos tragos, a los días en los que entre el humo del cigarro volaban sus sueños rotos. Era una auténtica superviviente. Fragil, sentimental, ilusa, pero ante todo, había superado todos los obstaculos.
Ella solía soñar con encontrarlo. Cada día se fijaba en algún chico de la calle y al anochecer imaginaba que él era el amor de su vida. A veces eran altos, otros bajos, rubios, morenos... pero siempre tenían que tener algo, algo que despertara en ella esa ilusión que le hacía sonreir hasta que el final de la vigilia llegaba. Si el amor durara un día sería perfecto. Sin embargo, ella lo había sufrido incontables días aunque lo hubiera disfrutado, y por mucho que el amor la destrozara, cada minuto seguía buscandolo incesante, como la lluvia que llega despues del bochorno, y esperanzada como los árboles que se resisten a abandonar a sus hojas invierno tras invierno. Pero lo que encontraba eran vanos reflejos de un sentimiento, reflejos que al acercarse se desvanecían dejándola destrozada.. Sin embargo, nada la detenía, creía en algo que superaba a todas sus lágrimas, a todos los malos tragos, a los días en los que entre el humo del cigarro volaban sus sueños rotos. Era una auténtica superviviente. Fragil, sentimental, ilusa, pero ante todo, había superado todos los obstaculos.
Y no le importó como seguiría eso. Si las sombras se desvanecían, si todo quedaba en cordiales saludos en los encuentros dentro de un bar. Le dió igual, sabía que, pasara lo que pasara, él era el único que la había sacado de allí.