martes, 5 de mayo de 2009

...)

Y siguió caminando, por pura monotonía, sin pensar en donde estaba, en cuánto quedaba, en que ocurriría al llegar; necesitaba hacerlo. Mientras tanto, la lluvia incesante de la tarde le escribía en el cuerpo lágrimas que sus ojos eran incapaces de crear... cada emoción tachada, cada recuerdo evocado lleno del dolor cruel que sólo puede producir el daño que te hace una persona que quieres... a fin de cuentas, el único dolor que puede llegar hata al más frio de lo corazones.

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