martes, 5 de mayo de 2009

Ella solía soñar con encontrarlo. Cada día se fijaba en algún chico de la calle y al anochecer imaginaba que él era el amor de su vida. A veces eran altos, otros bajos, rubios, morenos... pero siempre tenían que tener algo, algo que despertara en ella esa ilusión que le hacía sonreir hasta que el final de la vigilia llegaba. Si el amor durara un día sería perfecto. Sin embargo, ella lo había sufrido incontables días aunque lo hubiera disfrutado, y por mucho que el amor la destrozara, cada minuto seguía buscandolo incesante, como la lluvia que llega despues del bochorno, y esperanzada como los árboles que se resisten a abandonar a sus hojas invierno tras invierno. Pero lo que encontraba eran vanos reflejos de un sentimiento, reflejos que al acercarse se desvanecían dejándola destrozada.. Sin embargo, nada la detenía, creía en algo que superaba a todas sus lágrimas, a todos los malos tragos, a los días en los que entre el humo del cigarro volaban sus sueños rotos. Era una auténtica superviviente. Fragil, sentimental, ilusa, pero ante todo, había superado todos los obstaculos.

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